
El viernes aterricé en Barajas, procedente de A Coruña, en el que creo que fué el último vuelo de Spanair. El piloto, por megafonía, una vez en tierra, anunció que este era "uno de los últimos vuelos de Spanair", y añadió que agradecía a todos los pasajeros que hubiéramos volado todos estos años con ellos. Nos deseó mucha suerte a todos. Una azafata lloraba, al despedirnos al pie de la escalerilla y el propio piloto la consolaba diciendo "no llores, que tu no vas a tener problemas, que eres joven y guapa". Triste fin de jornada para un día mucho más terrible en A Coruña. Pero esto último es tan horrible que no me atrevo ni a tratarlo en el blog, para no trivializarlo.
