
Bávaro, República Dominicana (-5 h)
He pasado un fin de semana de primavera estupendo en Madrid. El otro día dije que era otoño, y es verdad que el paisaje está un poco otoñal. Pero estoy seguro de que estos días han sido de auténtica primavera.
Además, gastronómicamente ha sido impresionante. Y muy variado. Hemos cenado en “la Gloria de Montera”, de la misma cadena que Bazaar, Public, El huerto de Susana y Ginger. La verdad es que están todos bien, y el precio es muy razonable. Con botella de Protos incluída….
Ahora que como restaurante bueno, bueno, hemos cenado en “La manduca de Azagra”. En el local todo está cuidado. Los dueños te atienden personalmente y toman la nota, dándote consejos. Los productos de la huerta Navarra, especialmente las alcachofas de la tía del dueño, son impresionantes. También los pimientos “de cristal” están buenísimos. Y el besugo. Y el solomillo. Todo perfecto. Claro, no son los precios de La Gloria.
Y un tercer sitio de cena igualmente bueno y curioso es e recién re-inaugurado Mercado de San Miguel. Nos lo recomendó Bego, y la verdad es que es un acierto haber ido. Han reorientado el mercado al producto “gourmet”. Abren al mediodía y por la noche hasta las dos de la mañana. Y puedes ir comprando en cada puesto la especialidad correspondiente, y disfrutándola en el sitio. Tomamos ostras, bacalao al ajoarriero, mejillones cocidos….y vinito, claro. Me ha parecido una muy buena idea y la única forma de que los mercados municipales puedan competir con los supermercados; con imaginación y compitiendo en otro terreno. Además, la restauración del mercado es, estéticamente, digna de visitar.
Hemos ido, también, a nuestro “Maxi” a tomar el vinito con pincho. Y a “La mala vida” a tomar tostas.
Además de comer, y tomar algún Gin-Tónic, hemos paseado como locos.
Ahora acabo de llegar a Bávaro. He volado pegado a una chica XXXXXL. Impresionante, la pobre. Ha debido de pasar muchos fines de semana como el que os estoy contando de Madrid…No, en serio que daba pena. No cabía en su asiento. E invadía completamente el mío. Libramos una pequeña “batalla” a codazos, porque la verdad es que en algún momento me arrebataba mi espacio, pero luego entendí que tenía que dejarle meter aquellos brazos y piernas en algún lado. Y me dejé ganar la guerra. Todas las azafatas daban por hecho que era mi pareja. Y claro, la imagen era un poco peculiar. Y yo, al lado del Zeppelín, parecía un disminuido.
Total ahora son las diez y cuarto, me he librado de la chica y de mi jefe y estoy ya retirado en mis aposentos. Aquí son las diez y cuarto. Las tres y cuarto en España, así que haciendo la media debe de ser una buena hora para acostarse…digo yo. Vosotros lleváis tiempo dormidos. Espero que estéis teniendo felices sueños…
He pasado un fin de semana de primavera estupendo en Madrid. El otro día dije que era otoño, y es verdad que el paisaje está un poco otoñal. Pero estoy seguro de que estos días han sido de auténtica primavera.
Además, gastronómicamente ha sido impresionante. Y muy variado. Hemos cenado en “la Gloria de Montera”, de la misma cadena que Bazaar, Public, El huerto de Susana y Ginger. La verdad es que están todos bien, y el precio es muy razonable. Con botella de Protos incluída….
Ahora que como restaurante bueno, bueno, hemos cenado en “La manduca de Azagra”. En el local todo está cuidado. Los dueños te atienden personalmente y toman la nota, dándote consejos. Los productos de la huerta Navarra, especialmente las alcachofas de la tía del dueño, son impresionantes. También los pimientos “de cristal” están buenísimos. Y el besugo. Y el solomillo. Todo perfecto. Claro, no son los precios de La Gloria.
Y un tercer sitio de cena igualmente bueno y curioso es e recién re-inaugurado Mercado de San Miguel. Nos lo recomendó Bego, y la verdad es que es un acierto haber ido. Han reorientado el mercado al producto “gourmet”. Abren al mediodía y por la noche hasta las dos de la mañana. Y puedes ir comprando en cada puesto la especialidad correspondiente, y disfrutándola en el sitio. Tomamos ostras, bacalao al ajoarriero, mejillones cocidos….y vinito, claro. Me ha parecido una muy buena idea y la única forma de que los mercados municipales puedan competir con los supermercados; con imaginación y compitiendo en otro terreno. Además, la restauración del mercado es, estéticamente, digna de visitar.
Hemos ido, también, a nuestro “Maxi” a tomar el vinito con pincho. Y a “La mala vida” a tomar tostas.
Además de comer, y tomar algún Gin-Tónic, hemos paseado como locos.
Ahora acabo de llegar a Bávaro. He volado pegado a una chica XXXXXL. Impresionante, la pobre. Ha debido de pasar muchos fines de semana como el que os estoy contando de Madrid…No, en serio que daba pena. No cabía en su asiento. E invadía completamente el mío. Libramos una pequeña “batalla” a codazos, porque la verdad es que en algún momento me arrebataba mi espacio, pero luego entendí que tenía que dejarle meter aquellos brazos y piernas en algún lado. Y me dejé ganar la guerra. Todas las azafatas daban por hecho que era mi pareja. Y claro, la imagen era un poco peculiar. Y yo, al lado del Zeppelín, parecía un disminuido.
Total ahora son las diez y cuarto, me he librado de la chica y de mi jefe y estoy ya retirado en mis aposentos. Aquí son las diez y cuarto. Las tres y cuarto en España, así que haciendo la media debe de ser una buena hora para acostarse…digo yo. Vosotros lleváis tiempo dormidos. Espero que estéis teniendo felices sueños…
Me encanta el blog.
ResponderEliminarQue bueno lo del mercado de san miguel, estoy deseando volver a madrid para ir y si es acompañada por ti mejor, como cuando ibamos al baron rouge en paris.
un beso gordo, ana