Somos especiales.
Ayer al llegar a Barajas y montarme en el autobús que conecta con el centro de Madrid, había dos holandeses que estaban discutiendo con el conductor sin hacerse entender. Me miraron pidiéndome ayuda para que intermediara. A parte de un problema idiomático, había un problema "de concepto". Estas personas tenían una conexión en Barajas en la que les sobraban unas tres horas. Pretendían utilizar el autobús para ir al centro, ver lo que pudieran durante el trayecto, y regreasar en el mismo autobús, para estar seguros de que volvían al aeropuerto sin perderse y dentro del horario. Estaban dispuestos, claro, a pagar dos veces el precio del trayecto (2€), una por cada tramo. IMPOSIBLE. Intenté hacer entrar en razón al conductor, pero no había manera. Sostenía que, al llegar a Atocha, las dos personas debían bajar del autobús y, "como si yo no las conociera de nada", volver a subir y pagar el trayecto. No hubo manera de hacer que, una vez llegados a destino, pudieran pagar su billete sin bajar, con sus maletas, del autobús. Me disculpé cómo pude en nombre de todos los españoles y, al llegar a Atocha, les di las instrucciones oportunas para bajar por la puerta trasera, y dirigirse, humildemente y con todo su equipaje, a la puerta delantera, para pagar su billete y volver a subir al autobús "como si no conocieran de nada" al conductor. Increíble, ¿no?. Pues es cierto...
Viva España!! en fin lo de ser busero debe ser que aparte de generar ciertos problemas de próstata también los genera un poco más arriba, o atrás, porque el del "chiste" que cuentas, pensaba claramente con el culo.
ResponderEliminarMe parece increible!! pobres...y menudo papelon, carliños, porque yo me sentiria tremendamente avergonzada...en fin, si conseguiste ayudarles y que se dieran la vuelta por Madrid aunque tuvieran que sacar y meter de nuevo las maletas, al menos les ayudaste y todos consiguieron lo que querian, sobre todo el autobusero.
ResponderEliminarEsta claro SPAIN IS DIFFERENT y algunos españolitos son diferentisimos.
Besos y buena semanita
Buenos, bueno… no vayáis a pensar que en el centro de Europa las cosas son diferentes.
ResponderEliminarOs cuento que lo que me ocurrió en la estación de tren de Lieja.
• En las taquillas 3 funcionarios y ningún cliente.
• Me acerco a la primera taquilla y me dicen que tengo que sacar número y esperar del otro lado de la línea a que me llamen.
• Saco el número.
• El funcionario de turno aprieta un botón. El marcador tipo “carnicería” cambia de numero.
• El funcionario grita el número con tono interrogante. ¿Quién será el próximo…?
• Yo claro NO DABA CRÉDITO. ¡Qué suerte la mía! El número es el mío.
• Me acerco a la taquilla y muy amablemente me atienden… como si no me hubieran visto antes!!!!!!
Entiendo perfectamente a los holandeses, pero seguro que nosotros en Holanda no hubiéramos corrido mejor suerte.
Como veis hoy estoy calentito con Europa del norte…
A Felipe y a mí nos quisieron echar de un autobús en Amsterdan, volvimos a pagar, pero no nos bajamos. Y eso porque éramos gallegos, que insistimos e insistimos y no nos bajamos, ganas no le faltaban de tirarnos por una ventanilla, por la puerta; ya conocemos a felipe con su cachaza... pero no nos bajamos. Lo siento por Charli y los holandeses.besos
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