
Como por ahora ando “de sofá en sofá” tengo que contar las aventuras y desventuras de los demás.
Empiezo por mi primo Pablo. Ayer se le cruzó un jabalí en la autopista. Yo le preguntaba a mi primo si se había asustado mucho, y él me contestó que el animal estaba mirando para otro lado y no vio lo que se le venía encima. Independientemente de que yo me refería a que si se había llevado mucho susto él, y no el jabalí, me imagino al pobre bicho con los ojos como platos viendo como se acercaba el bólido. Además, dijo, “tuve mala suerte” (ahí se refería, en cambio, a él, cuando la peor suerte la corrió el jabalí, que palmó en el acto) “porque me estaban adelantando en ese momento y no tuve otra alternativa”. Vamos, que se cepillo al animal con toda la consciencia y voluntad. ¡Que miedo! (los dos). Bueno, pues resulta que me ha contado (mi primo) que Fomento le va a indemnizar. Claro, ahora entiendo perfectamente la jugada de Pepiño Blanco; que está reduciendo un poco (hay de dónde, la verdad…) el sueldo de los controladores, para pagar a mi primo, por lo del Jabalí.
Y por otro lado, cuento la historia de mi amiga Bimba. A muchos kilómetros de distancia, en plena plaza de los inválidos, dice que “estaba mirando las luces de la torre Eiffel” (¡!) y dio un volantazo, se subió a un pivote….y volcó el coche. Vamos, se dio la vuelta completa (cucaracha-cucaracha) a menos de diez km/h y en pleno centro de Paris. El susto fue tremendo, porque está embarazada de siete meses. Pero ella reaccionó estupendamente, dice que cogió del coche teléfono y gafas y salió a gatas por la ventanilla. No les ha pasado nada a ninguno de los dos, madre e hijo (que, por cierto, se va a llamar también Pablo) independientemente del susto que se han pegado ellos y toda la familia.
Estás dos historias con final feliz, son ciertas…aunque parezcan de película de Almodóvar.
Pronta recuperación a todos…y que en paz descanse el Jabalí de Pepe Blanco.
Empiezo por mi primo Pablo. Ayer se le cruzó un jabalí en la autopista. Yo le preguntaba a mi primo si se había asustado mucho, y él me contestó que el animal estaba mirando para otro lado y no vio lo que se le venía encima. Independientemente de que yo me refería a que si se había llevado mucho susto él, y no el jabalí, me imagino al pobre bicho con los ojos como platos viendo como se acercaba el bólido. Además, dijo, “tuve mala suerte” (ahí se refería, en cambio, a él, cuando la peor suerte la corrió el jabalí, que palmó en el acto) “porque me estaban adelantando en ese momento y no tuve otra alternativa”. Vamos, que se cepillo al animal con toda la consciencia y voluntad. ¡Que miedo! (los dos). Bueno, pues resulta que me ha contado (mi primo) que Fomento le va a indemnizar. Claro, ahora entiendo perfectamente la jugada de Pepiño Blanco; que está reduciendo un poco (hay de dónde, la verdad…) el sueldo de los controladores, para pagar a mi primo, por lo del Jabalí.
Y por otro lado, cuento la historia de mi amiga Bimba. A muchos kilómetros de distancia, en plena plaza de los inválidos, dice que “estaba mirando las luces de la torre Eiffel” (¡!) y dio un volantazo, se subió a un pivote….y volcó el coche. Vamos, se dio la vuelta completa (cucaracha-cucaracha) a menos de diez km/h y en pleno centro de Paris. El susto fue tremendo, porque está embarazada de siete meses. Pero ella reaccionó estupendamente, dice que cogió del coche teléfono y gafas y salió a gatas por la ventanilla. No les ha pasado nada a ninguno de los dos, madre e hijo (que, por cierto, se va a llamar también Pablo) independientemente del susto que se han pegado ellos y toda la familia.
Estás dos historias con final feliz, son ciertas…aunque parezcan de película de Almodóvar.
Pronta recuperación a todos…y que en paz descanse el Jabalí de Pepe Blanco.
Está claro que en esta vida hay que tener clase hasta para accidentarte... Qué glamour volcar frente a Los Inválidos en París, por no hablar del caché que da que el mismísimo ministro de fomento venga en tu ayuda...
ResponderEliminarCarlitos, tú y yo un triste golpe en Zamora... lo único que podemos decir es que fue en la misma curva que Cecilia la de Dama, Dama...
A mí me da un poco de pena el jabalí, que tuvo que tener una muerte jodida, pero me alegro de que los dos Pablos y Bimba estén bien. Creo que sus historias no podrían estar mejor contadas.
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