
Bribes, Cambre (A Coruña).
Ayer fue el bautizo de Xana, la niña de mis primos Pablo y María. Los flamantes padrinos fuimos Cristina Sanchez y yo mismo. La verdad es que ha sido emocionante un bautizo en el que padres y padrinos nos habíamos criado juntos, entre San Pedro, Cecebre y Bribes. Entre estos dos últimos pueblos hay un pantano, que es parque natural. Y la niña se llama Xana, que, según la tradición asturiano-leonesa, y también gallega, es un tipo de hada de extraordinaria belleza que habita en las zonas de aguas dulces, puras y cristalinas, por ejemplo, en los pantanos... Dice la tradición que el mejor día para ver a estas hadas es en la noche de San Xoan, y que, además, estos hermosos personajes están emparentados con las hadas irlandesas, escocesas y bretonas…
Pero nada de esto sabía, ni sabrá nunca, el cura que la bautizó. Y es que como decía mi madre esta mañana a una amiga “en el bautizo fue todo perfecto, menos el cura”. De entrada cuando preguntó el nombre y le dijeron que Xana contestó “o sea, en castellano, Juana”. Dejando a un lado el debate lingüístico, e incluso también la legislación que regula el nombre y apellidos, hay que ser un mal profesional para tener programado en tu agenda de trabajo un bautizo y no haber leído el nombre de la niña a la que vas a administrar el sacramento. Es como si cualquiera de nosotros vamos a trabajar cualquier mañana, con una agenda ya cerrada y no nos hemos leído lo que va a pasar en el día. Si fuera una extremaunción, pase, que no siempre avisan…El oficiante continúo con comentarios tipo “ y esta madre, que ha traído al mundo a la niña que hoy bautizamos, y que no ha abortado, porque desde que un óvulo y un espermatozoide se unen, hay vida” (un poco traído por los pelos, el comentario, ¿no?) o “y debéis darle formación cristiana, que es la verdadera formación, y no como esa “Educación para la Ciudadanía” que se ha inventado Zapatero (¿habrá oído hablar alguna vez, este Sacerdote, de la separación Iglesia-Estado?), o “y en el Reino de los Cielos, que sólo lo es si Dios reina, porque, como en España, por mucho que se diga que Juan Carlos es Rey, si no manda nada, esto no es un verdadero Reino (no, claro, ¿le suena lo de “Monarquía Parlamentaria”). Y lo peor, desde mi punto de vista, no ha sido este conjunto de “imprecisiones”, sino que estuvo durante toda la celebración riñéndonos a todos. Sobre todo a los niños, porque no estaban “concentrados” (había varios niños de entre uno y ocho años), pero también a los adultos, diciendo que “hay que estar a lo que se está, y sino, mejor no hacerlo” (¿se referiría a que sería mejor no bautizar a la niña?). Fue una ceremonia tensa y desagradable. Y yo lo siento mucho, sobre todo, por mi primo Pablo, que tenía interés en bautizar a la niña y darle un significado religioso a la ceremonia. Pero también por mi prima María, que, aunque tiene la generosidad de celebrar el bautizo, no hay porqué someterla a esta “tortura”.
Logramos salir de la ceremonia sin que nadie le replicara a este, repito, pésimo profesional (desde mi punto de vista) y al poco tiempo nos olvidamos de él y a partir de ahí, todo genial.
Pero nada de esto sabía, ni sabrá nunca, el cura que la bautizó. Y es que como decía mi madre esta mañana a una amiga “en el bautizo fue todo perfecto, menos el cura”. De entrada cuando preguntó el nombre y le dijeron que Xana contestó “o sea, en castellano, Juana”. Dejando a un lado el debate lingüístico, e incluso también la legislación que regula el nombre y apellidos, hay que ser un mal profesional para tener programado en tu agenda de trabajo un bautizo y no haber leído el nombre de la niña a la que vas a administrar el sacramento. Es como si cualquiera de nosotros vamos a trabajar cualquier mañana, con una agenda ya cerrada y no nos hemos leído lo que va a pasar en el día. Si fuera una extremaunción, pase, que no siempre avisan…El oficiante continúo con comentarios tipo “ y esta madre, que ha traído al mundo a la niña que hoy bautizamos, y que no ha abortado, porque desde que un óvulo y un espermatozoide se unen, hay vida” (un poco traído por los pelos, el comentario, ¿no?) o “y debéis darle formación cristiana, que es la verdadera formación, y no como esa “Educación para la Ciudadanía” que se ha inventado Zapatero (¿habrá oído hablar alguna vez, este Sacerdote, de la separación Iglesia-Estado?), o “y en el Reino de los Cielos, que sólo lo es si Dios reina, porque, como en España, por mucho que se diga que Juan Carlos es Rey, si no manda nada, esto no es un verdadero Reino (no, claro, ¿le suena lo de “Monarquía Parlamentaria”). Y lo peor, desde mi punto de vista, no ha sido este conjunto de “imprecisiones”, sino que estuvo durante toda la celebración riñéndonos a todos. Sobre todo a los niños, porque no estaban “concentrados” (había varios niños de entre uno y ocho años), pero también a los adultos, diciendo que “hay que estar a lo que se está, y sino, mejor no hacerlo” (¿se referiría a que sería mejor no bautizar a la niña?). Fue una ceremonia tensa y desagradable. Y yo lo siento mucho, sobre todo, por mi primo Pablo, que tenía interés en bautizar a la niña y darle un significado religioso a la ceremonia. Pero también por mi prima María, que, aunque tiene la generosidad de celebrar el bautizo, no hay porqué someterla a esta “tortura”.
Logramos salir de la ceremonia sin que nadie le replicara a este, repito, pésimo profesional (desde mi punto de vista) y al poco tiempo nos olvidamos de él y a partir de ahí, todo genial.
Y la vida nos dio que Jose Luis, el hijo de la madrina, supo santiguarse cuando el cura le pidió que lo hiciera. Qué si no... Xana estaría ahora sin bautizar.
ResponderEliminarmuy oportuno el comentario de Javito; y la anécdota del cura, algo para recordar
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