
No parecía fácil. No ya porque a Porto no se le veía demasiada tendencia al matrimonio, sino porque, una vez tomada la decisión, se habían complicado un montón de cosas, desde temas de salud (entre los temas "menores", cólicos de riñón, escarlatina, amigdalitis, dj operado en el último momento, cura que "causo baja" a una semana de la ceremonia...) hasta temas prácticos que tienen que ver, tambíén es cierto, con organizar un bodorrio en toda regla en poco más de dos meses. Pero por fin, llegado el día, hasta el temporal que azotaba la península remitió y la jornada amanecio azul y con mucha luz. Todo perfecto para un día perfecto, en el que los novios estaban impresionantes. Ya esperando el autobús unas veinte personas, cantantes profesionales y amigos íntimos de la novia, aprovechaban el tiempo para ensayar. El autobús, por cierto, se perdió de camino a Armenteira, pero las nuevas tecnologías hacen que la novia estuviera (supongo) informada puntualmente y todos esperasen a que llegasen los invitados que no iban con coche propio. La ceremonia, preciosa, con esas voces impresionantes (todas menos la del cura...). Los novios subieron al altar a agradecer el apoyo en este tiempo y estaban tan compenetrados que Porto no pudo ni abrir la boca porque precisamente Anita dijo todo lo que él pensaba decir, jejeje. La novia acabó uniéndose al coro, con ramo incluido, en un gesto muy bonito. Cuando ya la humedad de Armenteira se nos empezaba a meter por los pies nos trasladamos al lugar de la celebración, en un valle increíble. Además de un menú de lujo, la celebración nos permitió conocer a amigos y familiares de los novios que no conocíamos, encontrarse con amigos comunes que hacía mucho que no veía, conocer a sus parejas (la mujer de Sextiño, embarazada...que impresión) y, muy importante, descubrir a gente que hace unos 30 años que conoces pero con las que no habías hablado. Tuvimos mucha surte con la mesa ("Sale el As", porque todas las mesas tenían por nombre un palíndromo, recuerdo a Rose, que tanto le gustan) y es que ya se sabe que una buena mesa es la clave de pasarlo bien en una boda en la que, como es el caso, te vas a pasar unas cinco horas comiendo. Impresionante. A los postres (en plural, porque hasta los postres estaban "duplicados") el hermano de Ana proyectó un video que ha montado con una historia en la que interviene mucha gente del entorno de los novios. Actuación estelar de los padres. Está muy bien hecho y, además de ser cariñoso, hizo que nos riéramos a carcajadas. Menos se rió Porto al bailar el Vals, pero se defendió con mucha dignidad. A partir de ahí, abierta la barra libre, supongo que podéis imaginaros el resto...
Espero que los novios sean muy felices.
Y que podamos reunirnos más veces los amigos, con o sin boda.
Muchísimas gracias, porque lo hemos pasado genial.
Besos fuertes.
PS, Es la primera vez que escribo un "post" por encargo, porque el novio me ha ordenado que lo escribiese hoy mismo. Así que si lo has visto, Porto, confirmalo con un comentario, aunque sea breve, que todos sabemos que eres parco en palabras ;-)
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